Lola Cars International Ltd.
Canadian-American Challenge Cup

Fundada en 1958 por Eric Broadley, cuya experiencia en ingeniera le llevaría en los años previos a modificar varios Austin, conocidos como Broadley Special, con los que participaría en las cada vez más populares carreras de club británicas, Lola Cars sería uno de los fabricantes implicados desde la primera edición de la Can-Am en 1966 e incluso permaneciendo en la resurrección del campeonato en 1977 con los monoplazas carrozados basados en la Fórmula 5000. Precisamente el grueso de la producción de Lola hasta 1966 era la fabricación de monoplazas para las fórmulas inferiores con tan sólo dos coches fabricados para otras disciplinas, el Mk1, primer coche construido por la compañía como tal, y el Mk6 GT que aparecería en 1963.

Dos años más tarde, los ingenieros de Lola con Broadley se encontraban trabajando en un nuevo prototipo para competir en las recién creadas Clases 7 y 9 del CSI, organismo antecesor de la FIA, cuando el Sports Car Club of America (SCCA) y el Canadian Automobile Sports Club (CASC) crearían la Canadian-American Challenge Cup o Can-Am basada en coches de estos grupos que ofrecían a los constructores ningún tipo de restricciones en cuanto a diseño y mecánica de los vehículos.

De esta manera, el Lola T70 sería preparado para el nuevo campeonato con su versión MkII, de la que el mejor representante sería John Surtees, campeón del mundo de Fórmula 1 en 1964, que con su propio equipo actuando como brazo oficial de Lola en el campeonato ganaría tres de las seis carreras (Mont-Tremblant, Riverside y Las Vegas), finalizando el año como campeón de la serie, único campeonato que ganaría Lola en la primera etapa del campeonato. Ese mismo año otros Lola T70 MkII estarían en los circuitos de la Can-Am como el de Roger Penske Racing manejado por Mark Donohue que saldría victorioso en Mosport y el del equipo de All American Racers pilotado por Dan Gurney que lograría en Bridgehampton la única victoria de un Lola impulsado por un motor Ford.

La victoria de Surtees, llevaría a Lola a construir más de 100 unidades entre 1966 y 1969 del T70 en diferentes versiones y con distintas mejoras conocidas como MkIIB, MkIII, MkIIIB y MkIII GT, siendo esta última carrozada para competir en las carreras del Grupo 4. sin embargo, estos esfuerzos de la compañía de Eric Broadley por mantener el coche al día contra la cada vez mayor competencia de McLaren primero y después Porsche no obtendría los resultados esperados y así, Surtees sería el único en llevar un MkIIB hasta la meta en primera posición en la edición de 1967 después de unos pobres resultados con el MkIII al inicio del año, terminando el campeonato en la tercera posición prácticamente doblado en puntos por Bruce McLaren y su M6A que ganaría dos de las seis carreras con Denny Hulme, también pilotando un McLaren M6A, venciendo en el resto, con el Lola T70 MkIIIB de Mark Donohue preparado por Penske sobresaliendo también sobre el resto de T70 con sendos segundos puestos en Road America y Las Vegas, acabando en la cuarta plaza de la general.

Al año siguiente, Lola estrenaría su última propuesta para el campeonato, Lola T160 que compartiría parrilla con algunos ejemplares del T70, pero el nuevo prototipo volvería a ser superado por los McLaren de Denny Hulme, que se llevaría el campeonato con tres victorias, y del propio Bruce McLaren que ganaría una y vería a dos de sus coches llevarse las otras dos, siendo el mejor Lola el de George Follmer que con un T70 MkIIIB motorizado por Ford finalizaría segundo en Las Vegas y como séptimo en el campeonato, con los T160 de Sam Posey, Chuck Parsons y David Savage sumando algunos puntos pero lejos de obtener un podio.

Al Lola T160 le seguirían cuatro actualizaciones, todas ellas exclusivas para al Can-Am, hasta el T165 que llegaría al campeonato en 1970. En 1969, Chuck Parsons llevaría el T163 hasta la segunda plaza en Riverside y la tercera en Mont-Tremblant, Road America y Laguna Seca siendo incapaz de superar el extraordinario estrado de forma de Bruce McLaren, que sumaría su segundo campeonato con seis victorias en las once carreras que compondrían el calendario, y de Denny Hulme que llevaría a la primera posición el McLaren M8B en las cinco restantes, finalizando el año como tercer clasificado y mejor piloto de Lola.

Un año más tarde, Lola se aliaría con Carl Haas Racing, y diseñaría un nuevo prototipo, el T220, que en las manos de Peter Revson lograría un segundo puesto en Mid-Ohio y dos terceras plazas en Donnybrooke y Laguna Seca, quedando en el campeonato por detrás del que sería el mejor Lola, el T163 de Dave Causey que alcanzaría la segunda plaza del podio en Road America y la tercera en Road Atlanta, sumando importantes puntos en otras seis carreras que le auparían hasta el cuarto lugar de la clasificación general.

La asociación de Lola con Carl Haas continuaría a lo largo de 1971 y 1972 con el T260 y el T310. El primero, lo pilotaría en 1971 el campeón del mundo de Fórmula 1 de 1969, Jackie Stewart, quien ese mismo año ganaría su segundo título en la Fórmula 1. Con el piloto escocés al volante, Lola volvería a lo más alto del podio de vencedores y por partida doble tras imponerse a los McLaren M8F de Peter Revson y Denny Hulme en Mont-Tremblant y Mid-Ohio, finalizando la campaña en la tercera plaza de la general, mientras que el T310 recaería en David Hobbs para la temporada de 1972 donde el coche sería un rotundo fracaso en relación al modelo del año anterior, siendo Hobbs incapaz de llevar al coche más lejos de una cuarta plaza en Watkins Glen.

Después de este revés, Lola se retiraría oficialmente de la Can-Am, aunque sus coches seguirían ocupando puestos en las parrillas de salida de varias carreras del campeonato e incluso Bob Nagel con un Lola T260 inscrito por él mismo llegaría a ocupar la tercera plaza en la carrera de Mosport y terminar un año dominado por Porsche en la quinta posición de la clasificación final, posición que mejoraría al año siguiente llegando hasta la cuarta tras terminar con el mismo coche como cuarto en cuatro carreras, con el Lola T260 de John Gunn añadiendo un nuevo podio al palmarés de Lola en el campeonato merced a su tercera plaza en Road America.

En la segunda época del campeonato, la que va de 1977 a 1986, Lola regresaría para ser uno de los actores principales en un nuevo formato al que se adaptaría perfectamente su monoplaza de la Fórmula 5000, la serie T330, que en su versión carrozada para la Can-Am, Lola T332CS y versiones posteriores equipadas con motor Chevrolet harían campeón a Patrick Tambay en 1977, Alan Jones en 1978 y Jacky Ickx en 1979, todos ellos pilotando un T333CS. El sucesor de la serie T330 sería la T530 con el que Tambay volvería a ganar el campeonato en 1980 y Geoff Brabham un año más tarde.

Lola de nuevo perdería el interés por el campeonato al que únicamente llegarían viejas versiones del T530 y del T333CS. Con el T530, Al Holbert ganaría una carrera en 1982 y habría que esperar hasta 1985 para volver a un Lola en los circuitos de una cada vez más devaluada Can-Am con el T333CS de Bruce MacInnes, instructor de la escuela de conducción de Skip Barber, ganar la prueba de Lime Rock en la que sería la victoria número 43 de Lola en todas las ediciones de la Can-Am repartidas a lo largo de los años, seis logradas con el Lola T70, dos con el Lola T260, 23 con el Lola T333CS y doce con el Lola T530.

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Lola T70

El vehículo
Eric Broadley trabajaría con Ford en los pasos previos que más tarde desembocarían en el famoso Ford GT40 de donde sacaría la idea para construir un vehículo de carreras adaptado a los motores V8 americanos. Nacía así en 1965 el Lola T70 que más tarde sería recordado como uno de los mejores coches de carreras, no sólo de Lola, sino de la historia del automovilismo. Una de las prioridades de Broadley sería hacer el coche tan ligero como fuera posible y para ello, tomando las dimensiones del Lola Mk6 GT realizaría un nuevo chasis monocasco diseñado específicamente para estos motores construido en un 60% en acero y el resto en aluminio montando una carrocería de fibra de vidrio reforzado.

Independientemente del motor elegido, los T70 llevarían una caja de cambios manual realizada por Hewland con cuatro marchas, suspensión independiente en las cuatro ruedas con horquillas dobles en la parte delantera y brazos dobles, muelles helicoidales sobre amortiguadores Armstrong y barra estabilizadora en la parte trasera y frenos de disco en las cuatro ruedas que, como característica inusual entonces, estarían instalados en el interior de los montantes del eje para obtener un rápido enfriamiento y también para reducir el efecto de la temperatura en la presión de los neumáticos.

Para el desarrollo del coche, Lola Cars contaría con la ayuda del siete veces campeón de motociclismo y una vez campeón de Fórmula 1, el británico John Surtees, que a través de su propio equipo de carreras haría las veces de equipo oficial. Con apenas quince unidades construidas del modelo original en seis meses, Broadley pondría en marcha una segunda versión mejorada ese mismo año usando para ello el mismo chasis pero con refuerzos laterales de aluminio y eliminando partes de acero del mismo para sustituirlo también con aluminio, uniendo las piezas con remaches en lugar de soldarlas como en la primera versión lo que ahorraría en total alrededor de 50 kilos, mejorando también las suspensiones y el circuito de refrigeración.

Con el nuevo Lola T70 MkII y la asociación con John Surtees, llegaría el éxito más importante del coche en la primera edición del nuevo campeonato Canadian-American Challenge Cup o simplemente Can-Am, donde Surtees ganaría en tres de la seis carreras (Mont-Tremblant, Riverside y Las Vegas) montando un motor Chevrolet, convirtiéndose en el primer campeón de la serie y logrando la primera y única victoria global de Lola en el mismo, triunfo que se vería engrandecido por las victorias de Mark Donohue en Mosport y de Dan Gurney en este Lola T70 MkII en la carrera de Bridgehampton, única del modelo montando un motor Ford con culatas diseñadas por Henry Weslake, que serían posteriormente desechadas por su falta de fiabilidad y que ya le costaría a Gurney no poder disputar la primera carrera del campeonato, aunque luego el temperamental motor Ford le obligaría abandonar en el resto de carreras.

Después de lograr el campeonato de la Can-Am con el nuevo Lola T70 MkII de John Surtees venciendo en tres de las seis carreras (Mont-Tremblant, Riverside y Las Vegas) y otras dos obra de Mark Donohue en Mosport y de Dan Gurney en la carrera de Bridgehampton, única del modelo montando un motor Ford, en 1967 cambiaría la normativa y se abolirían los coches del Grupo 7 y 9 establecidas por el CSI para dar paso al más restrictivo Grupo 6. Esta medida no afectaría al campeonato organizado por la SCCA y el CASC que seguirían permitiendo la participación de los Grupo 7.

De esta manera, los Lola T70 MkII y sus mejoras seguirían disputando el campeonato en manos de equipos de menos recursos, dejando los nuevos prototipos del Grupo 6 para los oficiales de Surtees y Penske. Uno de eso equipos sería Pacesetter Homes, equipo propiedad de John Klug cuya actividad principal fuera de las carreras era la de construir casas mientras participaba esporádicamente en competiciones de motor a la vez que coleccionaba coches, que ingresaría un Lola MkII para Roger McCluskey en la segunda edición del campeonato.

La respuesta de Lola sería la de adaptar el diseño del T70 para que fuera adecuado para la clase de carreras de resistencia del Grupo 6, e incluso para la clase GT del Grupo 4, que requería una producción mínima de 50 coches para la homologación. Desde 1965, 47 Lola T70 fueron construidos y vendidos y como solución para llegar a las 50 unidades mínimas sería la de ofrecer la nueva versión, Lola T70 MkIII, en la conocida variante abierta con una nueva con carrocería cerrada con ambos diseños fácilmente intercambiables. Mecánicamente el MkIII era bastante similar a su predecesor teniendo el mayor cambio en la suspensión que habría de modificarse para adaptarse a la nueva generación de neumáticos mucho más anchos del Grupo 6.

Asimismo, también llevaría frenos más grandes y se ofrecería a los clientes la posibilidad de montar una caja de cambios Hewland de cinco velocidades. Para defender el título de Can-Am, Lola preparó cuatro MkIII especiales para 1967. Se eliminarían casi 50 kilos del peso al perforar orificios en los mamparos delanteros y traseros y adaptar los prototipos para neumáticos incluso más anchos de los establecidos por las regulaciones, llamando a estos cuatro como MkIIIB, que llegarían al nuevo campeonato de la mano del equipo oficial de la marca y del de Roger Penske, quedando los MkIII para otros equipos unidades a otros equipos, como este de Peyton Cramer, exingeniero de Shelby y propietario de Dana Chevrolet, que pilotaría Peter Revson.

Aunque en sus dos versiones, la estándar MkIII y la más ligera del Mk3B, los Lola nada podrían hacer frente a los prototipos de Bruce McLaren pilotados por él mismo y Denny Hulme que arrasarían en el campeonato llevándose cinco de las seis victorias, dos para McLaren y tres para Hulme, siendo Surtees quien salvaría los muebles de Lola con una victoria en Las Vegas llevando un Lola T70 MkII. El coche sería remplazado en 1968 por el T160, muy similar en diseño al T70 original introducido tres años antes, aunque en su forma carrozada, Lola T70 MkIIIGT, disputaría varias carreras más, siendo su momento cumbre la victoria absoluta de las 24 Horas de Daytona de 1969 con una unidad presentada por Roger Penske para Mark Donohue y Chuck Parsons.

1966
Lola T70 MkII #7
Chasis: SL71/17
Motor: Chevrolet 365 6.0L V8
Team Surtees Ltd.
John Surtees
Canadian-American Challenge Cup
/27 Puntos
Fly Car Model
Referencia: F1

La miniatura
A principios de la década de 1990, una nueva compañía española entraría en liza en el mundo de los coches de slot a escala 1/32. Fly Car Model, se convertiría en poco tiempo en una de las más reputadas empresas de su segmento debido al extraordinario nivel de detalle e ingeniería de sus réplicas a esta escala. En 2002, se lanzaría a la aventura de construir modelos a escala 1/43 para lo que elegiría el Lola T70 en dos de sus versiones, la MkII y la MkIIIB que disputaría la Can-Am a mitad de los años 60. Al igual que con sus réplicas en 1/32, estas contarían con un impresionante nivel de detalle y acabados presentadas en un estuche de lujo en edición limitada. Tan sólo fabricaría cuatro modelos del Lola a 1/43 antes de ocuparse únicamente de los coches de slot, por lo que hoy estas miniaturas son son un testamento de la excelencia de la compañía a esta escala, haciendo de ellas objetos raros y difíciles de conseguir.

1966
Lola T70 MkII #30
Chasis: SL71/34
Motor: Ford 305/Weslake 5.0L V8
All American Racers
Dan Gurney
Canadian-American Challenge Cup
/9 Puntos
Fly Car Model
Referencia: F4

La miniatura
A principios de la década de 1990, una nueva compañía española entraría en liza en el mundo de los coches de slot a escala 1/32. Fly Car Model, se convertiría en poco tiempo en una de las más reputadas empresas de su segmento debido al extraordinario nivel de detalle e ingeniería de sus réplicas a esta escala. En 2002, se lanzaría a la aventura de construir modelos a escala 1/43 para lo que elegiría el Lola T70 en dos de sus versiones, la MkII y la MkIIIB que disputaría la Can-Am a mitad de los años 60. Al igual que con sus réplicas en 1/32, estas contarían con un impresionante nivel de detalle y acabados presentadas en un estuche de lujo en edición limitada. Tan sólo fabricaría cuatro modelos del Lola a 1/43 antes de ocuparse únicamente de los coches de slot, por lo que hoy estas miniaturas son son un testamento de la excelencia de la compañía a esta escala, haciendo de ellas objetos raros y difíciles de conseguir.

1967
Lola T70 MkII #12
Chasis: SL71/18
Motor: Chevrolet 365 6.0L V8
Pacesetter Homes
Roger McCluskey
Canadian-American Challenge Cup
-/0 Puntos
Fly Car Model
Referencia: F3

La miniatura
A principios de la década de 1990, una nueva compañía española entraría en liza en el mundo de los coches de slot a escala 1/32. Fly Car Model, se convertiría en poco tiempo en una de las más reputadas empresas de su segmento debido al extraordinario nivel de detalle e ingeniería de sus réplicas a esta escala. En 2002, se lanzaría a la aventura de construir modelos a escala 1/43 para lo que elegiría el Lola T70 en dos de sus versiones, la MkII y la MkIIIB que disputaría la Can-Am a mitad de los años 60. Al igual que con sus réplicas en 1/32, estas contarían con un impresionante nivel de detalle y acabados presentadas en un estuche de lujo en edición limitada. Tan sólo fabricaría cuatro modelos del Lola a 1/43 antes de ocuparse únicamente de los coches de slot, por lo que hoy estas miniaturas son son un testamento de la excelencia de la compañía a esta escala, haciendo de ellas objetos raros y difíciles de conseguir.

1967
Lola T70 MkIII #52
Chasis: SL73/115
Motor: Chevrolet 365 6.0L V8
Peyton Cramer - Dana Chevrolet Racing
Peter Revson
Canadian-American Challenge Cup
11º/3 Puntos
Fly Car Model
Referencia: F2

La miniatura
A principios de la década de 1990, una nueva compañía española entraría en liza en el mundo de los coches de slot a escala 1/32. Fly Car Model, se convertiría en poco tiempo en una de las más reputadas empresas de su segmento debido al extraordinario nivel de detalle e ingeniería de sus réplicas a esta escala. En 2002, se lanzaría a la aventura de construir modelos a escala 1/43 para lo que elegiría el Lola T70 en dos de sus versiones, la MkII y la MkIIIB que disputaría la Can-Am a mitad de los años 60. Al igual que con sus réplicas en 1/32, estas contarían con un impresionante nivel de detalle y acabados presentadas en un estuche de lujo en edición limitada. Tan sólo fabricaría cuatro modelos del Lola a 1/43 antes de ocuparse únicamente de los coches de slot, por lo que hoy estas miniaturas son son un testamento de la excelencia de la compañía a esta escala, haciendo de ellas objetos raros y difíciles de conseguir.