AC Cars Ltd
Fabricantes de Europa

AC Cars Ltd, es quizá más recordada por su modelo Cobra, uno de los deportivos biplaza más imponentes de la historia que llegaría a ensombrecer la prolífica historia del, de hecho, más antiguo fabricante en activo del Reino Unido. En 1901, tres hermanos abrirían un pequeño taller en el sur de Londres para reparar coches y motocicletas. A la cabeza del taller llamado The Weller Brothers, se encontraba John Weller, ingeniero de profesión e inventor con varias patentes en su haber. Especializados en los coches franceses fabricados por De Dion-Bouton, para los que eran agentes exclusivos en Londres, y más tarde como taller oficial del Royal Automobile Club británico, la incipiente compañía pasaría a ser constructora con el apoyo financiero de John Portwine, amigo de John Weller y acaudalado hombre de negocios con una red de carnicerías en en el área metropolitana de Londres.

Del dinero de Portwine y el talento de los hermanos Weller nacería la Weller Bros Ltd, y tan solo un año más tarde el primer coche de la compañía, el Weller Touring Car 20HP, presentado de manera oficial en el Salón del Motor de Crystal Palace. El automóvil tendría cierto éxito, pero Portwine recomendaría a los hermanos Weller la fabricación de un vehículo de reparto ágil y ligero y en 1904 saldría de los talleres el Autocarrier, un triciclo motorizado con una caja delantera para transportar la mercancía, que sería un éxito de ventas entre numerosas empresas que verían en el vehículo una forma rápida y cómoda de llegar a sus clientes en las populosas calles del Londres de la época y sus seis millones de habitantes.

La compañía, ahora llamada Autocar and Accessories Ltd, más tarde fabricaría una versión para pasajeros llamada Autocarrier Sociable que sería el primer modelo en llevar el nombre abreviado de AC, derivado de Auto Carrier, en su emblema. En 1911, se abriría la fábrica de Thames Ditton, una pequeña villa al suroeste de Londres en el condado de Surrey y hoy integrada en el área metropolitana de Londres, donde la empresa permanecería durante 70 años. De su planta de producción, saldrían a lo largo de los años multitud de vehículos desde el primer AC Ten de 1913 hasta el AC 3000ME de 1979, años antes de que la empresa fuera vendida a David McDonald que crearía la AC (Scotland) plc y que más tarde vendería a Brian Angliss, un apasionado del AC Cobra del que fabricaría varias modificaciones con su compañía Autokraft, y que también vendería los activos de AC al grupo de inversión Pride Automotive que renombraría la empresa como AC Car Group Ltd en 1996, cambiando de manos desde entonces hasta el más reciente de Acedes Holdings Llc, compañía formada por AC Motor Holdings Ltd, a su vez creada con el apoyo financiero de Carroll Shelby International, y Brooklands Motor Company, sucesora de Autokraft, con la que el fabricante británico sigue poniendo en el mercado sus productos.

El periodo de mayor fama para AC Cars vendría tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, comenzando primero con actualizaciones de los coches fabricados en el periodo de entreguerras, especializándose desde entonces en coches especialmente pensados para inválidos como el AC Petite o exóticos deportivos descapotables como el AC Ace de 1953, al que seguiría una versión carrozada a la que se llamaría AC Aceca. Como muchas otras compañías, AC Cars vería en el mundo de la competición un excelente escaparte en el que publicitar sus productos y los AC Ace montados con motores fabricados por la Bristol Engine Company serían muy populares entre los pilotos aficionados y profesionales, llegando a aparecer en la prueba de resistencia más famosa del mundo, las 24 Horas de Le Mans donde en 1959, Ted Whiteaway y John Turner llevarían un AC Ace hasta la séptima posición de la general y la victoria en la categoría de GT para motores de 2.0 litros.

Después de que Bristol Engine Company dejara de fabricar motores, los Ace y Aceca serían equipados con las mismas unidades de potencia que movían los Ford Zephyr y que haría entrar a AC Cars en la órbita del gigante americano que a través de Carrol Shelby, impresionado por el excelente rendimiento en competición de los AC Ace, persuadiría a la compañía para fabricar un deportivo con el que competir contra el Chevrolet Corvette. Nacía así el automóvil más conocido de la empresa, el AC Cobra o Shelby Cobra como se vendería en los Estados Unidos por la compañía de Carrol Shelby y con la que el modelo alcanzaría mayor reconococimiento con los famosos Cobra 427, número que proviene del desplazamiento del motor Ford en pulgadas cúbicas que equivale a 7.0 litros, y el Shelby Daytona Coupé, terminando ambos convirtiéndose en un icono para la compañía y en un coche de culto para los apasionados al automovilismo.


1963
AC Aceca
Norev/Atlas Editions
Colección: Classic Sports Cars - Nº 11/29

El vehículo
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, AC Cars recuperaría el brío actualizando modelos anteriores a la contienda a la vez que buscaba un nuevo diseño con el que llegar al mercado sustituyendo el motor de seis cilindros y 2.0 litros con 85CV en uso desde 1919. Partiendo de un modelo del anglo-portugués John Tojeiro, ingeniero, diseñador y constructor de chasis de carreras, AC Cars presentaría en 1953 el AC Ace, un deportivo descapotable con un chasis tubular y suspensión independiente en ambos ejes carrozado en aluminio ligero. Construido a mano, las primeras unidades del AC Ace aún llevarían el motor desarrollado por el fabricante británico, al igual que lo haría la versión carrozada del mismo, el AC Aceca, presentada apenas unos meses después.

El impulso en la popularidad de las dos variante llegaría con la incorporación del motor construido por la Bristol Engine Company, igualmente un seis cilindros de 2.0 litros pero con una potencia incrementada a 120CV distribuidos al tren trasero mediante una caja manual de cuatro velocidades. Para dar soporte a la carrocería, el AC Aceca, incorporaría refuerzos de madera de fresno en el interior de las puertas encastrados entre el cuerpo tubular de acero y traería consigo una característica especial al ser uno de los pocos deportivos de dos puertas con la parte trasera incluida la ventana abatible, diseño originalmente desarrollado en el Aston Martin DB2/4. Con 962 kilos de peso y un excelente reparto del mismo entre los dos ejes, el AC Aceca tendría un excelente manejo en carreteras difíciles en las que sería ayudado por sus frenos de disco en el eje delantero con suspensiones de resortes adelante y ejes articulados detrás.

En 1961, Bristol cesaría en la fabricación de motores y al rescate del AC Ace y el AC Aceca llegaría Ken Rudd, fundador de Ruddspeed Ltd, especializado en ente otras cosas en la adaptación de los Ford Mustang al mercado inglés, esto es con el volante a la derecha, y por lo tanto experto conocedor de los motores Ford, compañía con la que tenía estrechos vínculos a través e Carroll Shelby, a su vez especializado en mejorar los Ford Mustang para competición. De esta colaboración, nacerían los modelos con el motor que montaba el Ford Zephyr que, preparado por Ruddspedd, generaba 170CV gracias a la incorporación de dos carburadores Weber y la inclusión de una nueva culata de aleación de aluminio para el que sería necesario modificar la parte delantera del coche con un frontal más largo y una rejilla delantera más pequeña, diseño que luego continuaría en el AC Cobra. De esta versión del AC Aceca con motor Ford únicamente se fabricarían ocho unidades, frente a las 37 del AC Ace, y el coche dejaría de producirse en 1963 con un total de 151 unidades construidas con el motor AC (223 del AC Ace) y 169 de la versión con motor Bristol, donde nuevamente el Ace sería más popular con 463 modelos manufacturados.

La miniatura
La miniatura pertenece a la colección Classic Sports Cars que la editorial Atlas Editions pondría a la venta mediante suscripción en el Reino Unido en 2014 con una selección de los coches más deportivos de distintos fabricantes con especial dedicación a los modelos de los años 60 y 70. Las miniaturas, 29 en total realizadas por Norev en exclusiva para esta colección, ofrecen un gran nivel de acabados y detalles aunque, debido a su bajo precio, lógicamente su calidad es ligeramente inferior a los mismos modelos ofrecidos en tienda tanto por Norev como por otros fabricantes de modelos a escala pero aún así son un estupendo complemento para lucir en las vitrinas de cualquier coleccionista.