Tucker Corporation
Fabricantes de Estados Unidos

Terminada la segunda guerra mundial, la industria del automóvil en Estados Unidos estaba lista para empezar de nuevo con la producción de vehículos de uso civil. Atrás quedaban tres largos años en los que la gente no podía comprar modelos nuevos ya que durante ese tiempo había desaparecido la oferta de vehículos. Mientras, la demanda estaba espectante y creciendo a la espera de los nuevos productos que se fabricarían en las plantas que en aquellos años se habían dedicado su capacidad de producción a suministrar material de guerra: Aviones, tanques y municiones. Los primeros modelos aparecidos, eran muy similares a los que se producían antes del conflicto bélico, con muy ligeros cambios. Por esa razón la gente esperaba vehículos verdaderamente nuevos y no sólo maquillados.

Empresarios como Henry J. Kaiser o Preston Thomas Tucker vieron una oportunidad para entrar en el mercado del automóvil. El gobierno de Estados Unidos subastaba excedentes de guerra y quería dar preferencia a empresas nuevas en lugar de a las grandes corporaciones que se beneficiaron de la guerra fabricando maquinaria militar. Tucker quería un coche diferente, con características innovadoras y de estilo moderno. Diseñó suspensiones independientes para las cuatro ruedas, motor trasero de 6 cilindros, con inyección mecánica de gasolina, refrigerado por aire y frenos de disco. Contrató al famoso diseñador Alex Tremulis, antes en Auburn-Cord-Duesenberg y el 31 de diciembre de 1946, Tucker aprobó el diseño, apodado el Tucker Torpedo.

La caja de cambios automática fue diseñada por el mismo ingeniero que ejecutó la Dynaflow usada en los Buick, con la ventaja de que el sistema creado para el Tucker (Tuckermatic) usaba únicamente 27 piezas en lugar de las 120 habituales en este tipo de cajas. Además el conjunto mecánico estaba anclado con sólo 4 tornillos, para permitir un montaje y desmontaje muy rápido y sencillo.La seguridad abarcaba 67 aspectos diferentes, en el salpicadero hizo poner un tablero de instrumentos acolchado, botones de mando fabricados en materiales no tan rígidos y ubicados detrás del volante, únicamente al alcance del conductor, y para evitar lesiones a los ocupantes, adicionalmente pensó en cinturones de seguridad, pero fue persuadido con el argumento de que el comprador pensaría que estaba comprando un coche peligroso.

Mientras avanzaba el proyecto y después de la presentación del primer coche, la necesidad de fondos llevó a Tucker a buscar más dinero para continuar con el trabajo, para ello empezó a vender franquicias a los futuros concesionarios, logró su objetivo pero esto despertó las sospechas de la SEC (Comisión de seguridad e Intercambios del gobierno norteamericano) que inició una investigación, además, para agravar la situación, los sumarios fueron filtrados a la prensa, haciendo hincapié en ciertos aspectos del trabajo de producción del coche que no funcionaban muy bien, o en la calidad y fiabilidad del coche, sin tener en cuenta que no eran modelos definitivos sino prototipos. Todo esto produjo una situación de pánico entre compradores potenciales, concesionarios, proveedores y accionistas, que veían peligrar sus intereses. La planta fue cerrada y sus empleados despedidos. Tucker fue llamado a juicio y finalmente absuelto, pero el mal estaba hecho, su fábrica y sus activos fueron embargados y unicamente 51 Tucker Torpedo se llegaron a fabricar. Preston Thomas Tucker murió en 1956 y con él, la certeza de que si le hubieran permitido trabajar y producir su novedoso y revolucionario automóvil, hubiera cambiado la historia y habría hecho tambalear a los grandes y tradicionales fabricantes de automóviles de Detroit.


1948
Tucker Torpedo
Yat Ming
Referencia: 43201