Automobiles Ettore Bugatti
Otros Campeonatos

La historia del automovilismo deportivo es tan antigua como la del propio coche, las primeras carreras documentadas se remontan al año 1867. Veinte años más tarde, dos después de que Gottlieb Daimler inventara el precursor del automóvil moderno y uno tras la obtención por parte de Karl Benz de una patente para un automóvil de gasolina, se celebraría en París la que es considerada la primera carrera del mundo disputada sobre una distancia de una milla y cuarto entre el puente de Neuilly sur Seine y el bosque de Boulogne.

La popularidad creciente del automóvil, llevaría a la creación de clubes nacionales de automovilistas, como el RACE (Real Automóvil Club de España), la ACF (Automobile Club de France) o la AAA (American Automobile Association) que comenzarían a desarrollar reglamentos para organizar las entonces llamadas Grandes Pruebas y más tarde Grandes Premios o Grand Prix a partir de 1906. Hasta entonces, la mayoría de pruebas consistirían en eventos en los que los participantes recorrían los caminos entre dos ciudades, la primera sería la disputada entre París y Rouen en 1894.

En 1904, se crearía la Association Internationale des Automobile Clubs Reconnus (AIACR o Asociación Internacional de Clubes Automóvilísticos Reconocidos en español) y que englobaría a los clubes nacionales en una organización conjunta. La AIACR, renombrada como Fédération Internationale de l'Automobile (FIA) después de la Segunda Guerra Mundial, crearía la Commission Sportive International (CSI) en 1922, más tarde de la Fédération Internationale du Sport Automobile (FISA), que establecería el reglamento para los Grandes Premios internacionales.

En 1906, la AIACR organizaría por primera vez Grandes Premios con un reglamento técnico para los participantes y en ese mismo año se disputarían por primera vez carreras como el Gran Premio de la ACF, más tarde el Gran Premio de Francia, o la Targa Florio creada por Vincenzo Florio y apoyada por el Automóvil Club de Milán. Con el paso de los años, se irían creando más y más eventos en las que pilotos y fabricantes pondrían todo su empeño en ganar, por ejemplo, en 1908 se organizaría la Copa de Cataluña disputada en Sitges, las 500 Millas de Indianápolis en 1911 o la Coupe de la Sarthe un año más tarde y que después devendría en el Grand Prix de l’ACO y las 24 Horas de Le Mans, o el Gran Premio de Mónaco cuya primera edición se celebraría en 1929.

Los coches fabricados por Ettore Bugatti, aparecerían en escena en este tipo de competiciones prácticamente desde el inicio de la fabricación de sus modelos y en ellas lograría situarse como uno de los principales constructores con innumerables victorias a lo largo de los años. Con modelos como el Bugatti Type 13 ya comenzaría a sumar triunfos en Grandes Premios y esta senda la continuarían coches como el Bugatti Type 22 y el más icónico de todos ellos: el Bugatti Type 35 que en sus diferentes versiones incluyendo el Type 37 y Type 39, dominaría la escena del automovilismo hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

En ese periodo, la AIACR organizaría el primer Campeonato del Mundo de Constructores, competición que se disputaría entre 1925 y 1930 si bien las dos últimas temporadas serían canceladas debido al poco interés de los fabricantes, y en la que Bugatti resultaría campeón en la edición de 1926, un año en el que el calendario lo formarían las 500 Millas de Indianápolis, el Gran Premio de Francia, el de San Sebastián en España, el de Gran Bretaña y el de Italia, venciendo Jules Goux con un Bugatti Type 39 A en el trazado francés de Miramas y en el guipuzcoano de Lasarte y Louis Charave con otro Type 39 A en el circuito de Monza.

El fracaso del primer intento de campeonato mundial, no detendría a la AIACR de organizar otro y en 1931 crearía el Campeonato de Europa de Pilotos que se disputaría hasta 1939 con un parón en 1933 y 1934. En esta serie, que incluiría pruebas tales como el Gran Premio de Francia, Italia, Bélgica, Alemania, España y Mónaco entre otros, Bugatti también haría valer la mecánica de sus modelos y las habilidades de sus pilotos que,si bien nunca ganarían el campeonato como tal, dejarían su nombre como vencedores en Francia en 1931 con la victoria lograda por Louis Chiron y Achille Varzi y la de William Grover-Williams junto a Carlo Alberto Conelli en el trazado de Spa-Francorchamps en medio del dominio de los coches construidos por Mercedes-Benz y Auto Union, auténticos dominadores de estas carreras en esos años.

En ese tiempo, Bugatti con pilotos como los mencionados y otros como Marcel Lehoux, Frédéric Toselli, René Dreyfus, Albert Divo, Jean-Pierre Wimille, Stanisław Czaykowski, Robert Benoist, Pierre Veyron o Maurice Trintignant, ganarían multitud de pruebas como las cinco victorias consecutivas en la Targa Florio entre 1925 y 1929, otros siete Grandes Premios en ese mismo periodo como los de l’ACF, ganado en tres ocasiones, el de Italia en dos y el de San Sebastián y Bélgica en sendas ocasiones, entre otros cientos victorias en distintas competiciones internacionales, estimadas en más de 2.000 en total solamente con el Bugatti Type 35, lo que da idea de la magnitud del peso que el constructor francés tendría en el mundo de la competición automovilística y que se desvanecería primero tras la muerte de Jean Bugatti, el tercer hijo de Ettore, en 1939 y la del propio fundador de la marca en 1947.

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Bugatti Type 35

Construido entre 1924 y 1931, el Bugatti Type 35 daría origen a una familia de coches de carreras que se convertiría en la más importante de la historia no sólo por su impresionante récord deportivo que incluye más de 2.000 victorias, sino también por ser el modelo que mejor encarnaría más que ningún otro el concepto de Ettore Bugatti de ligereza, belleza y rapidez, siendo considerado por muchos entusiastas de la firma francesa como la obra maestras del fabricante y el causante de la leyenda que el nombre de Bugatti representa en el mundo de la automoción hoy en día.

Ettore Bugatti ya tenía ideas claras sobre los desarrollos a llevar a la producción y actividades deportivas de marca y la génesis del Bugatti Type 35 desde la mesa de dibujo hasta la fabricación de un modelo real sería relativamente corta. Entre el invierno de 1923 y la primavera de 1924, el proyecto iría tomando forma paulatinamente basándose en la experiencia del Type 13, un automóvil de producción con relativo éxito en la competición, campo este último al que Ettore quería dedicar la mayor parte de sus esfuerzos.

Por esta razón, para el nuevo automóvil Ettore Bugatti continuaría confiando en el mismo esquema pero incluyendo un motor de ocho cilindros, motor ya utilizado por Bugatti en el Type 30 y su versión de carreras Type 29 que obtendría resultados significativos pero que aún mostraba algunas fallos relacionados con la confiabilidad del motor, aún no probado y desarrollado adecuadamente. Con estos dos elementos, comenzaría la historia de un automóvil que conocería distintas versiones algunas de las cuales derivaban directamente de él como los Type 37 y 39 y otras menos, pero siempre estrechamente relacionadas en el plano técnico con el Bugatti Type 35.

Construido sobre un marco con largueros y travesaños de acero, los largueros seguirían la forma de la carrocería convergiendo en la parte trasera y siguiendo el diseño en forma de ojiva de la cola. Desde la parte delantera, los largueros se distinguían fácilmente bajo el radiador en forma de herradura y servirían de soporte para la suspensión formada por ballestas longitudinales semielípticas, en la parte trasera la suspensión de ballestas invertidas de cuarto de elipse también montadas siguiendo el diseño de la cola, debajo del tanque del automóvil.

Una novedad introducida en el Type 35 estaría representada por las características llantas de aleación ligera de ocho radios con tambores de frenos formando parte de la llanta, un elemento que luego también se encontraría en otros modelos de la casa. Asimismo, otra novedad sería el eje delantero hueco fabricado en aleación de acero al cromo-níquel cuyo objetivo era el de reducir tanto como fuera posible el peso en esa zona donde se ubicaría el motor de ocho cilindros en línea de 1.991 cm³ con dos carburadores Solex, cuyas dimensiones serían tomadas de las de la unidad ya presente bajo el capó del Type 29 de carreras. A diferencia de este último motor, se llevaría a cabo un profundo refinamiento y aligeramiento de las partes móviles, así como pruebas de rendimiento mucho más exhaustivas del propio motor para no correr riesgos de averías como en el caso del propio Type 29.

Las tres válvulas de cada cilindro, dos para la admisión y una para el escape, estarían accionadas por un único árbol de levas en cabeza, mientras que el cigüeñal y las bielas estaban sobre cojinetes. La potencia máxima que podía entregar este motor era de 100CV a través de un embrague multidisco húmedo y una caja de cambios manual de cuatro velocidades. Gracias a estas características y al bajo peso, el Bugatti Type 35 podía alcanzar una velocidad máxima de 185 km/h, una velocidad más que relevante para un coche de carreras de esa época y de esa cilindrada.

Con una carrocería de láminas de metal para proteger las partes mecánicas y asegurar una penetración aerodinámica más eficaz y su largo capó cerrado por dos cinturones de cuero, el Type 35 debutaría en competición en agosto de 1924 en el Gran Premio de Francia, que en esa edición se celebraría en Lyon, y ese mismo durante la disputa del Gran Premio de San Sebastián en el circuito de Lasarte lograría la primera de sus incontables victorias. Este Bugatti Type 35 original estaría en producción durante tres años con 96 ejemplares construidos y durante ese periodo, nuevos modelos mejorados se irían uniendo a la familia.

En mayo de 1925, llegaría Type 35 A destinado a clientes que apreciaban los vehículos de carreras y el placer de conducir pero que no tenían mucha experiencia en el campo competitivo y disfrutaban más de la conducción por placer. Esta versión se distinguiría del Type 35 por un motor menos potente, 75CV y una velocidad máxima de 160 km/h, debido a la reducción en la relación de compresión, pudiéndose asimismo cambiar bajo pedido los carburadores Solex por otros fabricados por Zenith. Otros cambios respecto al Type 35 serían los soportes del motor, tres en el caso del Type 35 A por cinco del modelo original, un sistema de encendido diferente y externamente, la utilización de llantas de radios en lugar de las de aleación, estando el modelo en producción hasta 1929, periodo en el que se fabricarían 139 unidades.

En la primavera de 1926 se presentaría el Type 35 T, similar al original pero con un motor con una cilindrada de 2.262 cm³ logrados gracias al aumento de la carrera de los pistones. En comparación con el Type 35, la potencia máxima sería de alrededor 100 CV con una velocidad máxima de 190 km/h y una mejor entrega del par motor. De esta variante únicamente se fabricarían 13 modelos, el coche se construiría pensando en su utilización en la Targa Florio pero el reglamento de la carrera se cambiaría ese mismo año limitando el desplazamiento máximo de los vehículos participantes a motorizaciones de hasta 2.0 litros. Algunos de estos modelos posteriormente serían equipados con un compresor volumétrico dando lugar al Type 35 TC

Precisamente el uso del compresor daría lugar en 1927 al Bugatti Type 35 C, considerado por muchos como el mejor de todos los Type 35 fabricados y del que se realizarían 50 copias. El compresor, suministrado por Roots y mejorado por el ingeniero italiano Edmondo Moglia, permitiría que el Type 35 C alcanzara potencias máximas de entre 125 y 135CV manteniendo el diseño del bloque del Type 35, mejorando también el chasis con el objeto de hacerlo más ágil. También en 1927 pero unos meses antes, Bugatti introduciría el Type 35 B con el mismo motor que el Type 35 T pero con la adición del compresor, lo que le permitiría alcanzar una potencia máxima de 140CV. Otras mejoras en este modelo serían frenos de mayor diámetro y un radiador más grande y un aumento de la velocidad máxima hasta los 210 km/h, siendo el último de los Type 35 en ser fabricado al cesar su producción en 1930 con 45 modelos construidos.

Estos cinco Bugatti Type 35 se utilizarían en el mundo de la competición a lo largo de los años y entre sus conquistas más recordadas estarían las cinco títulos consecutivas que lograrían en la Targa Florio entre 1925 y 1929 con un Type 35 en 1925, en Type 35 T en 1926, un Type 35 C en 1927 y 1929 y un Type 35 B en 1928, las tres del Gran Premio de España de 1927 y 1928 (Type 35 C) y 1929 (Type 35 B) y el Gran Premio de Francia de los mismos años todas ellas con un Bugatti Type 35 C o el Gran Premio de Mónaco de 1930 con un Type 35 B, triunfos logrados por pilotos como Meo Costantini, Albert Divo, Emilio Materassi, Louis Chiron, René Dreyfus o Philippe Etancelin entre muchísimos otros.

A la familia del Bugatti Type 35 también pertenecen el Type 37 y el Type 39, el primero con un motor de cuatro cilindros en línea y 1.496 cm³ que nacería para sustituir al Type 13 y que contaría con suspensión del Type 35 y que tendría una versión, el Type 37 A, que se diferenciaría del primero por la presencia del compresor y un carburador más grande gracias a lo cual, la potencia máxima se elevaría a alrededor de 90CV, 60 caballos en el Type 37, y una velocidad máxima cercana a los 170 km/h y del que se fabricarían 67 unidades del total de 290 unidades que se construirían del Type 37 entre 1926 y 1930.

En cuanto al Type 39, éste sería también una derivación del chasis y carrocería del Type 35 e incluiría el mismo motor de ocho cilindros pero con su desplazamiento reducido a los 1.493 cm³ y del que también habría su correspondiente versión con compresor, el Type 39 A, y una mejora sustancial en las prestaciones: en el Type 39 de aspiración natural la potencia llegaría hasta los 100CV, mientras que en el Type 39 A alcanzaría 130 CV. Del Type 39 y el Type 39 A se construirían entre 1924 y 1931 un total de diez unidades pero a pesar de este parco número, el Type 39 dejaría su impronta como ganador en pruebas tales como el Gran premio de Italia de 1925 o el Gran Premio de Francia de 1926, mientras que el Type 39 A lo haría en el Gran Premio de San Sebastián y de Italia de 1926 entre otras pruebas.

1928
Bugatti Type 35 C #24
Chasis: -
Motor: Bugatti 2.0L I8
Automobiles Ettore Bugatti
Louis Chiron
Premio Reale di Roma
IXO Models/Altaya
Colección: 100 Años De Sport Automóvil - Nº 25/50

El piloto

El piloto monegasco Louis Chiron es toda una leyenda del mundo del automovilismo deportivo. Con una carrera profesional de 35 años, no hubo prueba en su época en la que no participara, desde los Gran Prix, 500 Millas de Indianápolis hasta el Rally de Monte-Carlo, las 24 Horas de Le Mans o la Fórmula 1, donde tiene el récord de ser el piloto de mayor edad en disputar una carrera, lo hizo con 58 años en el Gran Premio de Mónaco de 1958. En su palmarés se incluyen además 19 victorias en los Gran Prix anteriores a la Segunda Guerra Mundial y tres más después de esta, así como una victoria en el rally de Monte-Carlo en 1954. Desde su debut en 1928 en las 24 Horas de Le Mans, ha participado un total de nueve ocasiones, sin embargo, nunca logró terminar entre los clasificados en ninguna de ellas. Con un Lancia D20 no pudo acabar al griparse el motor en la edición de 1953. Sus restantes abandonos fueron: En 1928 con un Chrysler 72, 1929 con un Stutz DV32, 1931 con un Bugatti Type 50S, 1932 con un Bugatti Type 55, 1933 con un Alfa Romeo 8C 2300 LM, 1937 con un Talbot-Lago T150C, 1938 con un Delahaye 145 y 1951 con un Ferrari 340 America.

La miniatura
Esta miniatura se puso a la venta como parte de la colección 100 Años De Sport Automóvil publicada en España por primera vez en 2001 por la editorial Altaya y que estaba compuesta por los modelos más representativos de diferentes categorías de los deportes de motor, como Rally, Dakar, Fórmula 1 o las 24 Horas de Le Mans. Como muchos de los modelos vendidos por esta editorial en sus colecciones, son fabricados por IXO Models en China y ofrece una buena relación calidad/precio, aunque algo escasa en detalles en relación a otros fabricantes.