Fabricantes de Japón

En 1902, Shintaro Yoshida, Presidente de la concesionaria de bicicletas Sorinshokai en Ginza, Tokio, visitó los Estados Unidos para comprar bicicletas, también tuvo tiempo de visitar la 3º Edición del New York Motor Show. Consciente de que pronto sería el turno de Japón para entrar en la era del automóvil, se hizo con una selección de motores de gasolina, transmisiones, ejes longitudinales y otras partes para la construcción de un coche. Su primer acto después de llegar a Japón fue establecer la Automobile Shokai, una empresa de importación y venta de motos y vehículos de pasajeros de tres ruedas. La compañía también repararía el escaso número de coches, importados principalmente de Panhard et Levassor, que ya habían empezado a aparecer en Japón desde Febrero de 1898. Uno de los mecánicos del taller, Uchiyama Komanosuke, había estudiado ingeniería mecánica en Vladivostok y Yoshida, impresionado con las habilidades en la reparación de vehículos, le ofreció las piezas compradas en Nueva York y juntos, en 1902, construyeron el primer automóvil japonés de la historia.

Los japoneses tienen una gran capacidad para llevar a cabo el trabajo duro, un rasgo que muchos alaban por la entrega con que lo hacen, quizá sea porque el motivo de sus trabajos no reside tanto en el producto final de lo que hacen, sino más bien en el valor del trabajo por si mismo. El acto de trabajar es aceptado más como una disciplina espiritual que como una búsqueda de satisfacción económica. Desde entonces y hasta hoy, esta manera de pensar sobre el trabajo, se mantiene viva y muy fuerte en las compañías japonesas y en estas páginas se refleja el orgullo con el que los japoneses realizan su trabajo.